• Lorena Albornoz VERBO

Miguel Wiñazki en BRINDAR!

Miguel Wiñazki es escritor y periodista. Miembro de la Academia Nacional de Periodismo, y profesor y licenciado en Filosofía. Es Fellow en periodismo de la Knight Wallace Foundation de la Universidad de Michigan, además de ser miembro del Global Editor Network.


Escribió diez libros, entre otros: "Ataque de pánico", "Periodismo, ficción y realidad", "El último feudo", "Sobremonte, "Moreno, el fuego que inventó la Patria", y la primera versión de "La noticia deseada", hace diez años, en Marea. En 2013 publicó "La Dueña", junto a su hijo Nicolás.


Es secretario de redacción y jefe de capacitación periodística del diario Clarín, coordina el Máster en Periodismo del Grupo Clarín, la Universidad de San Andrés y la Universidad de Columbia de New York.


Si querés ver la entrevista en video, podés hacerlo en nuestro canal de YouTube


Con ustedes, Miguel Wiñazki.




Maximiliano Sardi: Miguel gracias por venir, gracias por sumarte. Miguel Wiñazki, periodista, filósofo también?


Miguel Wiñazki: Profesor de filosofía. Quedó esto de filósofo, no lo puedo manejar pero obviamente si soy profesor de filosofía hace mucho tiempo.


MS: El año pasado, en plena pandemia, fue como tu “hit” digamos. Yo te veía en redes sociales en ese plan que por ahí en lo periodístico. ¿Sentiste ese cambio, la necesidad de ir hacia ahí?


MW: Si, además la cuestión de la pandemia me motivó para escribir un libro reflexivo que se llama “La Posnormalidad” y con lo que pudiera aportar la filosofía para pensar una situación límite. Después de está anormalidad viene la posnormalidad, entonces si me volqué mucho a las sendas de la filosofía pero siempre anclado en lo cotidiano, el cruce entre periodismo y filosofía. La filosofía te da los conceptos, las categorías del pensamiento y el periodismo te da la calle y me parece que ahí hay una articulación que puede funcionar y funciona me parece.


MS: ¿Y cómo es esa posnoramlidad? Quiere decir que a la normalidad no volvemos más.


MW: No, cuando vos vivís una situación completamente inédita que es una peste global, hubo muchas plagas en la historia, pero esta por la cuestión de las redes sociales, por innumerable cantidad de cuestiones vinculadas al paradigma que vivimos es inédita en la historia. En este momento hay un tipo en Australia que está leyendo algo sobre las vacunas, acá y en Londres, eso es inédito y eso cambia. La otra cuestión que cambia es el confinamiento, no hay experiencia en la historia donde ningún confinamiento extenso no mute en la situación existencial de las personas. Tiene una cantidad de efectos, muchos negativos, de pronto inevitable, ¿no? el confinamiento yo no cuestiono eso. Pero muchos son negativos, el encierro encierra, genera angustia, es una situación realmente límite y luego la irrupción ya ampliada, potenciada, enfatizada de la virtualidad que no hay retroceso respecto de eso de tal manera que vamos a vivir una posnormalidad, una vida más digital y más acechada también por nuevos temores.


MS: Y en ese repensar, vuelvo a lo mismo, ¿te motivaba a vos por un lado esto, ir hacia la filosofía y también hacia la docencia, este es mi conocimiento chicos se los vengo a traer?


MW: Si, a la docencia como un ejercicio de formulación de preguntas pero volví muy enfáticamente a la docencia.


MS: Vos ya eras docente.


MW: Toda mi vida. Yo hace más tiempo soy docente que periodista, hace mucho soy periodista. Pero en realidad la virtualidad, contrario censo de lo que sucedió con mucha gente, en mi experiencia personal potenció una audiencia que estaba muy necesitada de transitar por la cuestión de la filosofía, de la literatura y poder salir un poco de la angustia y del barro, diría yo, de la cuestión política, etc. En los seminarios que dicto de filosofía, la verdad es que trato de no bajar al ring de box en el que vivimos en la Argentina cotidianamente y eso me parece que genera una cuestión terapéutica en algún sentido.


MS: Te preguntaba antes si habías visto “El método Kominsky” la serie básicamente va de un actor que enseña a otros actores, que estuvo cerca de pegarla pero no la pegó. Obviamente no es tu caso, vos has sido un periodista ilustre. Y ahora en el cierre de la tercera temporada él dice al final que se da cuenta que lo disfruto más, que él siempre estuvo de un lado de la cosa pero que ahora disfruta eso. ¿Te reconoces ahí? Digo, ¿disfrutas más hoy con la docencia que quizás con el periodismo? Por ahí por eso mismo que vos decias, por el barro.


MW: Que pregunta. Yo disfruto de ambas, disfruto del periodismo que puedo hacer a está altura y después de muchos años, no? Disfruto mucho de la escritura periodística y de bueno del formato de columna que me toca hacer ahora. Si tuviera que hacer de cronista, calzandome los guantes de box, me parece que no. La verdad es que efectivamente sería un padecimiento pero hay una cierta independencia que te da el formato de columnista que no excluye la crónica. Escribo las columnas saliendo a la calle, fui a los hospitales, fui a la Villa Azul. A la docencia la disfruto muchísimo y siempre la disfruté, y ahora sí como el protagonista de “El método Kominsky” y sin problemas prostáticos como en ese caso (risas) lo disfruto enormemente. Doy clase en la Universidad de San Andrés para la Maestría de Clarín de San Andrés y la verdad es que, hay una especie de fraternidad que vos generas con los alumnos también en los seminarios que dicto de filosofía y es emocionalmente muy favorable para sobrevivir.


MS: Marcabas ahí antes dos momentos del periodismo que obviamente necesitan madureces distinta, el tipo del cronista que sale a la calle que se conecta muy bien con el periodismo digital de hoy que va sobre la inmediatez y el otro que necesita una mirada y estamos muy acostumbrados a la mirada muy rápido, casi procesada ya sabes que va a decir que cosa. ¿Va por ahí tus ganas también de decirle “chicos les enseño a reflexionar, les enseño a pensar, les enseño a construir su propia mirada?


MW: Sí y para eso hay algunos trucos. Yo por ejemplo, no ahora en pandemia, pero doy clases en Bolivia y en general hacemos trabajos prácticos de gente con confrontación en las calles y les digo “- ¿vos de qué lado estás de estos dos? - yo de aquellos - cruzate de este lado y escribí para el diario de estos y vos cruzate para el otro”. Es decir tratar de salirnos de nuestra mirada habitual para tratar de ver como se ven las cosas desde otro lugar y me parece que hay que restarle esa previsibilidad que yo llamo “noticia deseada” es decir te doy lo que vos deseas oír o ver o leer, y encontrar como una suspensión de tus propias creencias en la medida de lo posible, no es fácil sobre todo desde el punto de vista de la docencia. Desde el punto de vista de mi ejercicio propiamente el periodismo hay posiciones públicas digamos que sostengo porque debo hacerla y porque me parece que creo en ellas pero siempre dentro de la moderación del cuidado de las palabras en la medida de lo posible y del respeto, es fundamental cuidar la palabra porque si no la cuidamos se desmorona todo el edificio me parece.


MS: Esto de periodistas en el barro ¿nos sincera y nos transparenta o nos daña más de lo que nos acomodó a las nuevas normalidades si queres?


MW: Yo creo que nos hace daño. Si, te ubica en algún lugar de esa tribuna que confrontan, la hinchada de uno la hinchada de los otros, pero me parece que bajar a la trifulca al ring, contestar, entrar en la trampa de la pelea barrial embarrada nos aleja de los protocolos básicos de la profesión. Se responde con información, se responde con argumentación y no con gritos aquí y allá , con acusaciones todo el tiempo, agravios, infamias. Eso nos está dañando si.


MS: Hablabas antes del aislamiento y cómo impacta. ¿Cómo te impactó a vos? En todo caso ¿ya lo superaste?


MW: A mi me impactó de dos formas digamos, después de la primera etapa de la dureza del aislamiento porque uno tiene los suyos, los cercanos, lo asumí como las cartas con las que uno a veces tiene que jugar, y no me fue tan mal.


MS: ¿Tuviste miedo?


MW: Yo, como todas las personas, tengo miedo a muchas cosas y el coronavirus es una de ellas ciertamente lo respeto. Algunos cercanos se han muerto y ahí vos decís “bueno esto efectivamente existe” desde luego uno se puede enfermar y se puede morir. Uno se puede enfermar y se puede morir por muchas cosas, se agregó un miedo que no existía, pero la verdad es que es un momento para temer demasiadas cosas y también para tener esperanza. Hay situaciones muy graves en la historia y la humanidad siempre ha salido adelante.


MS: Tenías incentivos ahí, conocer un nieto. ¿Eso cuánto pesa? Digo en tu cabeza, no en líneas generales sino tuya.


MW: Mi caso ese y muchas otras cosas, sobre todo mi madre que está internada y no la veo hace dos años sino a través de un vidrio, las últimas instancias de una vida y no poder acercarse me impactaron, me impacta todavía, me duele toda esa cuestión y después yo tengo cinco hijos, algunos de ellos con nietos, y una pareja que no vivimos juntos pero bueno nos distanció en un momento esta cuestión, pero es la que nos tocó. A otros les tocó el sitio de estrangin lado, digo es terrible. Toda comparación es odiosa pero a nosotros nos tocó está y hay que salir de la mejor manera posible. A mi, para serte sincero, yo no lo viví como un horror si como algo duro, pero bueno…


MS: Este ciclo se llama BRINDAR! Quiero saber ¿por qué brindabas cuando brindabas? Si lo haces como algo cotidiano, chiquito, si expresas algún deseos.


MW: Si expreso deseos, claro.


MS: Alguno que quieras compartirnos.


MW: Yo expreso el deseo de que una pacificación nos reencuentre pronto, comunicados en lo productivo y no en lo destructivo. Deseo y brindo por la salud, y brindo por la salud social también de una sociedad que me parece que se ha dejado intoxicar demasiado y que de pronto eso la hunde en otro tipo de pandemia en la cual debemos curarnos.


MS: Bien, brindemos por eso entonces.


MW: Brindemos por eso.


MS: Gracias Miguel.


MW: Gracias a vos.








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