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Augusto Ardiles en BRINDAR!

Augusto es nuestro decimocuarto invitado a BRINDAR! VERBO en Palacio Duhau.


Con tan sólo 28 años, Ardiles es Abogado por la Universidad de La Plata y Magíster en Derecho Económico por la Universidad Torcuato Di Tella. Entre 2014 y 2015 fue Asesor Legal del entonces Diputado Nacional Federico Sturzenegger, con quien continuó luego de asumir este la Presidencia del Banco Central. Luego, entre 2019 y 2020 fue Director de Casa de la Moneda SE. Actualmente se dedica a la actividad privada especializado en Derecho Bancario y Financiero y ejerce su actividad política desde la Fundación Pacto Federal que tiene por objetivo rediseñar la matriz productiva de la Provincia de Buenos Aires.


Si querés ver la entrevista en formato video, podés hacerlo en nuestro canal de Youtube.


Con ustedes, Augusto Ardiles.



Maximiliano Sardi: Augusto Ardiles, Ex Director de Casa de la Moneda, Abogado experto en finanzas. ¿A qué estás abocado ahora?.


Augusto Ardiles: Varias cosas. Estoy trabajando mucho en lo privado, desde que terminó nuestra gestión pasada, y colaborando mucho con varios amigos en la Provincia de Buenos Aires.


MS: ¿Y ese “jugar con amigos en la Provincia de Buenos Aires” tiene algún fin electoral este año?.


AA: No sé si jugar, pero sí acompañar. Acompañar a varios comedores que están sufriendo mucho en este contexto de pandemia y de mucha escasez. Trabajando también en una alternativa política superadora para la provincia, siempre dentro de Juntos por el Cambio.



MS: ¿Qué edad tenés, Augusto?.


AA: Veintiocho.


MS: Sos joven. Hay un término acuñado hace poquito que me gusta mucho: “los rosquennials”, que son como los políticos nuevos. ¿Te identificás con eso?.


AA: No, para nada. Y te diría que siempre mi participación política vino mucho más por lo técnico. Es la primera vez que estoy incursionando más en lo que es el territorio. Arranqué trabajando con Federico Sturzenegger a los 21 años, cuando era Diputado. Continué siendo Asesor Legal suyo en el Banco Central de la República Argentina y luego como Director de Casa de la Moneda. Siempre lugares muy técnicos, de muchas horas de oficina, donde la premisa que uno tenía en la cabeza era que los números cierren, pero con la gente adentro. Hoy por hoy estoy mucho más enfocado y con ganas de trabajar cerca de la gente, escuchándolos, comprendiendo aún más sus realidades e intentando buscar soluciones.


MS: ¿Estabas buscando un puente entre esas dos cosas: los números y la realidad de la gente?.


AA: Sí, un poco un puente y también te diría que somos un grupo de dirigentes jóvenes que queremos construir una nueva generación y un nuevo grupo político en el que no estemos, justamente como vos decías, enmarcados en estereotipos o descripciones del pasado, como “la rosca”. Que aprendamos de experiencias pasadas que fueron positivas. Una vuelta escuchaba que uno estudia historia no para repetirla, sino que para aprender de las cosas buenas del pasado e intentar no repetir las malas. Si vemos, por ejemplo, lo que fueron los grandes avances del siglo XIX, vemos que muchos de los avances de la ciencia tuvieron que ver con los imperios, como por ejemplo el británico que, en las excursiones que hacían en sus territorios, como es el caso de Australia con William Cooke, iban acompañados de arqueólogos, biólogos, personas como Charles Darwin que luego elaboró la Teoría de la Evolución. ¿A qué voy con esto? A que, 200 años después, la pandemia nos ha dado la posibilidad de aprender de la ciencia, aprender nuevamente de las personas que están trabajando constantemente en buscar soluciones para la comunidad y que, en forma colaborativa, ellos lograron generar una vacuna en un tiempo récord. De la misma manera, creo que los que hacemos política tenemos que aprender de este espíritu colaborativo y trabajar, independientemente de las ideologías, para generar nuevos puentes, nuevas herramientas y nuevas visiones que permitan que la gente pueda vivir cada vez mejor y que puedan cumplir sus sueños.



MS: Hablabas de Darwin, de la evolución, de los puentes. Para que los partidos evolucionen, no solamente Juntos por el Cambio al cual pertenecés, ¿hace falta que haya puentes entre las viejas generaciones, como la conducción actual, y las nuevas? ¿Qué hace falta que tomen esas nuevas generaciones que quizás no están escuchando?.


AA: Me parece que la realidad es que estamos ante un cambio de paradigma enorme en el que, incluso las viejas generaciones se tienen que aggiornar, porque hoy por hoy hay una vinculación enorme entre el ciudadano, la propuesta de política pública y la realidad, y no tenés una distancia tan grande como quizás existía hace 30 o 40 años. Los smartphones existen hace solamente 15 años y nos hemos acostumbrado mucho. Si hay algo que hay que aprender de las experiencias políticas pasadas es que estar peleados y estar divididos no nos ha llevado a ningún lado. La Argentina, mal o bien, desde la batalla de Cepeda de 1820 hasta la actualidad, ha tenido pocos períodos de unión y pocos proyectos de país unificados, independientemente de las visiones políticas. Lo cual, es paradójico, porque el aprendizaje quizás es aprender justamente de algo que no ha sido positivo en el pasado, para intentar cambiarlo ahora.


MS: ¿Eso que tenemos que aprender tiene que ver con luchar menos entre nosotros?.


AA: Está bien que todos tengamos ideologías, pensamientos e ideas sobre cómo llevarlas adelante, pero en un momento tenemos que sentarnos a conversar como personas civilizadas que somos y empezar a buscar puntos de encuentro en común y bases sobre las cuales construir de acá a 30, 40 o 50 años.


MS: De ese camino más general, yendo al más particular tuyo, no te digo a 30 o 40 años, pero a 5 o 10 años, ¿dónde te ves?.


AA: Me veo trabajando en la Provincia de Buenos Aires, me veo colaborando en llevar la inclusión financiera a cada uno de los bonaerenses. La Argentina es un país que tiene el desarrollo del sistema financiero, medido en términos de créditos versus depósitos bancarios, más bajo de la región, alrededor de solamente un 16%. Tenés países como Uruguay que están alrededor de un 50% y países como Chile que están alrededor de un 80%. A veces hablamos de inclusión financiera e imaginamos a los grandes bancos que quieren venir a cobrarte tasas usureras y venir a darte servicios a cambio de comisiones, pero, técnicamente cuando hablas de inclusión financiera, es todo lo contrario. Justamente, se trata de dotar a las personas de mejores herramientas de pago, de mejores herramientas de crédito y que no se tengan que financiar con prestamistas usureros que no están regulados y lo puedan hacer instituciones reguladas como cualquier persona de la Ciudad de Buenos Aires. Parece mentira, pero en La Matanza, a sólo 20 kilómetros de Buenos Aires, eso no pasa.



MS: Bueno, el gran problema ahí también es el empleo en blanco. Es como que todo está vinculado. ¿Qué hay que cambiar?.


AA: Diste en la tecla con lo que dijiste recién. La Ley de Contrato de Trabajo que nos rige hoy por hoy, data del año 1974. Es una Ley de Contrato de Trabajo que era imposible que, en ese entonces, prevea todos los cambios que iban existir tecnológica, social y políticamente hablando. Vuelvo sobre este punto: los smartphones existen solamente desde el año 2005 o 2006. De ahí para acá ha sido enorme la creación de nuevos empleos y el dinamismo laboral que se vé. Resulta bastante esquivo y bastante anticuado querer regular con una Ley de Contrato de Trabajo que trata con las mismas condiciones a una gomería de Salta, a una multinacional que tiene 15.000 empleados y a una startup de tecnología que está exportando una enorme cantidad de divisas en servicios y que, quizás, solamente tiene 7 u 8 empleados que, pero generan un recurso de divisas de calidad y tienen un potencial de crecimiento enorme para el sector del software.


MS: Muchísimas gracias, Augusto.


AA: A vos, Maxi.


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