• Lorena Albornoz VERBO

Ignacio Iraola en BRINDAR!

Ignacio Iraola, nuestro invitado número veinte en BRINDAR! VERBO en Palacio Duhau, es Director de Editorial Planeta.


Lleva más de 26 años trabajando en la industria editorial, todos en Planeta. A los 18 ingresó como cadete, a los 21 ya era Jefe de Prensa y hoy, desde hace más de una década, es el Director de una de las mayores editoriales del mundo.



Si querés ver la entrevista en formato video, podés hacerlo en nuestro canal de YouTube.


Con ustedes, Ignacio Iraola.




Maximiliano Sardi: Estamos con Ignacio Iraola, Director de Editorial Planeta, gracias por estar acá. ¿Cómo se llega a ser Director de una editorial tan icónica, habiendo empezado como cadete?


Ignacio Iraola: Creo que es constancia. Tuve una carrera muy particular, creo que no se ha dado mucho en editoriales, que es arrancar como cadete e ir pasando por todo el escalafón de una editorial hasta ir llegando a la parte más rica e interesante que es la dirección editorial. Mucha gente confunde la dirección editorial con ser el CEO, cuando en realidad se atañe únicamente a lo que es la publicación de los libros, pero para mí es el lugar más importante porque, como siempre digo, se llama “Editorial Planeta”, no “marketing Planeta”. Es la factoría de los libros y es la parte más linda y romántica de una editorial.


MS: Sos el que mira por última vez el plato antes de salir.


II: Sí, puede ser, pero lo hago con muchísima tranquilidad porque integro un equipo de 10 editores que, a nivel editorial, es el mejor equipo de latinoamérica, lejos, y de los mejores equipos de habla hispana. Con lo cual yo confío mucho en los integrantes del equipo, porque creo que trabajo con el seleccionado más importante que hay. Delego muchísimo, trabajo con muchísima seguridad con todo mi equipo. Quizás si me toca, por una cuestión de rol, pegar la última pispeada a una tapa, un texto o demás, pero no leo todo lo que publicamos, que es mucho, porque confío plenamente en el equipo de editores que integro.


MS: ¿Cómo le ha pegado la pandemia a la industria del libro?


II: Puede sonar jodido lo que digo, pero a nosotros nos pegó bien. Recordemos que la industria editorial viene de 6 años de caída absoluta: el último año de Cristina, los cuatro de Macri y 2020 y 2021 son jodidos. Pero dentro de las industrias culturales es la que mejor está sobreviviendo y la que mejor está llevando todo el tema pandemia y COVID. Vos imaginate lo jodido que va a ser para la industria del cine volver, para la industria del teatro, para la de los shows en vivo, para el fútbol mismo. En cambio, con los libros pasó algo muy muy interesante que es que, cuando se decretó el 20 de marzo el lockdown, nosotros dejamos de publicar pura y exclusivamente el mes de abril del 2020. En mayo de 2020 volvimos a publicar y lo hicimos con un tanque como lo es “Aramburu”, de María O´Donnell y, a partir de eso, volvió a funcionar muy bien el negocio, sobre todo lo que son las librerías independientes. ¿Por qué hago este hincapié en las librerías independientes? Las cadenas, que básicamente son Yenny y Cúspide, estuvieron bastante jodidas con el cierre de los shoppings, con lo cual ahí se perdieron 60 puntos de venta. Las librerías independientes sobrevivieron porque se daban situaciones como que el dueño de la librería te entregaba el libro en la puerta de tu casa donde algunos hasta hacían el chiste de “antes era librero y ahora soy librero y remisero, porque llevo los libros a todos lados”. Y lo otro que pasó es que, creo, hubo un arranque de la pandemia que tuvo que ver con lo que yo llamo el “countdown de la muerte”, donde la gente estaba viendo la cantidad de muertos que había en España o Italia, viendo cuántos se contagiaban acá y demás. Ese fue el primer shock. El segundo fue la adicción violenta, como si fuera heroína, a Netflix, que luego de un mes empezó a embolar. Y ahí fue cuando empezó muchísimo la lectura, con algo muy muy importante, que no es sólo la lectura de lo que se publica y lo que tiene que ver con la coyuntura, sino que se empezó a vender mucho el libro de fondo, el de literatura. Empezamos a vender muchísimos autores como Pedro Lemebel o Camila Sosa Villada; recuperamos a Aurora Venturini y se vende todo de Aurora Venturini. Se empezó a ver al libro como un compañero. Siempre la excusa para alguien que labura con libros es “no tengo tiempo para leer” o “los nenes y la tele”, y la pandemia te dio el tiempo absoluto para leer, no tenías excusa para no leer.



MS: Al revés del cine y el teatro que, más allá de lo técnico de la vuelta de la gente a los establecimientos, puede pasar que se pierda ese hábito de ir al cine o al teatro. ¿Se ve en el sentido opuesto que la gente ha recuperado y potenciado el hábito de lectura?.


II: Mirá, yo soy del barrio de Belgrano y acaban de cerrar dos cines emblemáticos, el Viejo Savoy, que ahora se llamaba Cinearte, y cerró el General Paz, con lo cual a los cines les va a costar muchísimo. Hoy podemos ver que Amazon o Netflix compraron determinados estudios, por lo que la vuelta al cine va a ser jodida, porque nos acostumbramos a ver estrenos en el living de tu casa, pudiendo parar la película y tomándote un vino o fumándote un pucho, va a ser complicado. Lo que sí se recuperó es el hábito de la lectura porque el encierro y el tiempo lo potenciaron, y hay una cosa que es real: en algún momento te aburrís de ver tele, partidos viejos o series que las ves para llenar los minutos. A mí me parece que eso juega a favor del libro, sumado a otra cosa que es una pelea que yo tengo desde que tengo uso de razón, que es que el libro tiene mala prensa: “no puedo leer porque no tengo tiempo”, bueno ahora lo tenés, o “un libro es caro”, cuando un libro cuesta $1.500 el caro, pero tenés libros de bolsillo de $700 u $800. Ir a comer afuera a comer una pizza con un vino a algún lugar de Palermo más o menos bueno, te sale $2.000 y, no quiero ser escatológico, pero eso al otro día se va. El libro queda siempre en una biblioteca. Con lo cual, a mí me parece que si la industria del libro se une, se junta y se arman políticas en serio de lectura y de difusión de la lectura estamos ante una oportunidad única para el libro.


MS: ¿Creés que las hay o que las va a haber? ¿O hay algo que reclamaban el año pasado?.


II: Honestamente, esa cuestión que siempre se le critica a los gobiernos que “compran pocos libros”, como editor independiente que soy, aunque esté en un gran grupo, a mí no me interesa que el Estado me compre determinada cantidad de libros. Que ayuda, ayuda, pero a mí lo que me interesa es que existan políticas de lectura en los pibes y en los colegios para que la gente lea. Si la gente ve y toma el hábito de la lectura, tenés ganado el 90% de este partido. También hay otra cosa que tiene que ver con el precio: hay un nexo entre los libros y el cigarrillo. Vos comprás un atado de puchos y vale $200, y la gente te dice “que caro que está el pucho”, sí, porque vos no fumás. La gente que tiene el hábito no mide, entonces, cuando la gente tenga el hábito de la lectura no va a medir tanto qué libro es caro o barato. Y, también, cuando se lea más, los libros van a bajar sus precios. Esas son políticas que van a salir de los privados, porque a los gobiernos históricamente, sin hacer apología política, les importa muy poco que tu cabeza se abra. Cuanto más nabo seas, más comés de la mano. Entonces me parece que los libros son la puerta a algo libertario en el marote y que juega bien.


MS: Hablabas de políticas de lectura y lo que parece que hay hoy, por el contrario, son políticos escritores, es un boom. ¿Funcionan los políticos que escriben libros?.


II: Sí, históricamente existió eso. Lo que apareció ahora es un OVNI, un plato volador, como fue el libro de Cristina Kirchner, que vendió una tonelada, mucho en compra de librería y mucho en compra desde su propio partido. Y después apareció el libro de Mauricio Macri que también vendió muchísimo, 80.000 ejemplares por el momento. Después aparecieron otros libros como Jorge Macri y demás. También tenés cachivaches como, por ejemplo, el libro de Patricia Bullrich que me parece un chiste malo de Capusotto. Pero creo que, obviamente, hay un momento político, tiempo para leer y los políticos han descubierto que el libro es algo que efectivamente queda.



MS: ¿Es prestigioso?.


II: Absolutamente. Yo laburo hace muchísimos años en Planeta y en los 90 la colección “Espejo de la Argentina” que creó Juan Forn con Alejandro Horowicz, era la trend de la trend del periodismo de investigación y del periodismo político devenido en autores de libro. En un momento, el libro era el prestigio para el periodismo. Actualmente, con el panelismo y el programita de radio, la guita que ganan es mucha más y no tiene nada que ver con lo que podrían ganar con un libro. El político entendió ese lugar de prestigio que tiene el libro, que sigue siendo prestigioso. Parte de nuestro trabajo como editores es hacer que la gente le pierda un poco el miedo a ese prestigio para entrar a una librería y leer.


MS: Brindemos por eso, ¿te parece?.


II: Ojalá.

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