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Jorge Telerman en BRINDAR!

Jorge Telerman, nuestro invitado número quince en BRINDAR! VERBO en Palacio Duhau, es un político, empresario teatral y gestor cultural. Se desempeñó también como diplomático, periodista, consultor en comunicación y docente universitario. Es el actual Director General y Artístico del Complejo Teatral Buenos Aires (que nuclea a cinco teatros públicos de la Ciudad) dependiente del Ministerio de Cultura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


Fue el 4° Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires desde 2006 al 2007. Vicejefe de gobierno desde 2003 al 2006 y Presidente de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires entre 2003 y 2005.


Si querés ver la entrevista en formato video, podés hacerlo en nuestro canal de Youtube.


Con ustedes, Jorge Telerman.



Maximiliano Sardi: Jorge Telerman, Director del Complejo Teatral Buenos Aires.


Jorge Telerman: Exacto, es el Complejo Teatral porque abarca la casi totalidad de los teatros públicos de la Ciudad. Fue creado en el año 2000 cuando decidimos agrupar a los teatros públicos dentro del complejo. El Teatro San Martín es el buque insignia porque es el teatro más grande que tiene la Ciudad de Buenos Aires y uno de los más importantes del país y de la región, pero que también incluye, y con mucho orgullo, el Teatro Sarmiento, el Museo Quinquela Martín en la Boca; el Teatro Regio ex Teatro de las Provincias, en la Avenida Córdoba; el Teatro Alvear, y en pocas semanas más, a partir de septiembre aproximadamente, se integra un nuevo teatro al complejo en la zona de Mataderos, un viejo cine de los Cines del Plata reconstruido a nuevo, restaurado a términos originales de su arquitectura, pero equipado como tiene que ser. Todo eso conforma el Complejo Teatral, dándole a cada uno de los teatros una personalidad determinada. En el Teatro Sarmiento la experimentación, donde convoqué a Vivi Tellas para que lo dirija; el Teatro Regio, en la Avenida Córdoba, donde convoqué a Eva Llach para dirigirlo… de hecho, el equipo, excepto un asistente y yo, son todas mujeres de trayectoria. Volviendo al Regio, Eva Llach lleva una orientación de los grandes textos y clásicos, pero con una mirada moderna y popular; el de la Ribera, con Diana Teocharidis convocada a la dirección, donde cruza a la música, la danza y ciertos textos; y el San Martín, como nave insignia en sus tres salas haciendo esas maravillas que, esperemos en poco tiempo más, la vuelta del teatro. El teatro es, por supuesto, la obra, pero es todo lo demás, el rito que hay alrededor que tanto nos falta.



MS: Te freno ahí para volver para atrás. Se te escucha y lo decís con mucho orgullo, con mucho placer, ¿es un lugar que te sienta cómodo?. Porque has estado en otros lugares, como Jefe de Gobierno porteño. Me gustaría repasar un poco eso a la distancia, pensar en un lugar que disfrutabas u otro que te estresaba, a comparación de este que parece que disfrutas, pero prefiero que me lo digas vos.


JT: Sí, pero trato de tener, como diría Cavafis, disfrutar el viaje, no solamente la llegada. Hay lugares y distintas responsabilidades, por supuesto. Cuando me tocó en la Provincia de Buenos Aires ocuparme de la política cultural, ahí pudimos crear el Museo del Mar, de arte contemporáneo en Mar del Plata, que da un enorme placer. No recuerdo que en ninguna de las instancias no haya tenido momentos, también, de enorme disfrute. La Jefatura de Gobierno, obviamente tiene otras responsabilidades y uno no puede hablar necesariamente del disfrute, pero sí de realización de tu vocación. Si bien la mayor parte de mi recorrido en la actividad pública ha tenido que ver con actividades culturales, como Ministro de Cultura, otras actividades ligadas a eso y mi actividad privada, en la que estoy ligado a la gestión cultural, lo cierto es que el motor de todo eso es una vocación por lo público, por el servicio público. Con los buenos y malos momentos que toda actividad tiene y toda responsabilidad conlleva, puedo recordar cada una no solamente con cariño y entendiendo que forma parte de mi vida, sino que también forma parte de lugares a los que estoy muy agradecido porque pude desarrollar esa vocación que creo que es el motor que, sea donde fuere que me ponga la vida o donde trato de ponerme, está ligado a lo público, al vínculo con las acciones de uno y las acciones con la comunidad.



MS: Si hoy tuvieras la oportunidad, ¿te gustaría un cargo electivo? ¿Estás cómodo donde estás? ¿Desearías ser Ministro de Cultura en nación o la ciudad? ¿O pensás “la verdad es que mi carrera va por otro lado, estoy con el Complejo Teatral y no necesito eso”?.


JT: La verdad es que siempre encuentro la forma de dar lo mejor. Sé que suena a lugar común, pero la pregunta es esa: ¿desde dónde puedo dar lo mejor?. Me parece que esa es la pregunta que uno tiene que hacerse en cualquier actividad y en cualquier momento de la vida, pero mucho más cuando sos servidor público. Ahí es mucho menos lo que tenés ganas.


MS: Quizás eso es lo mejor para otros, pero no lo mejor para uno…


JT: Si lo mejor para vos es ocupar un lugar de servicio público, entonces esa parte vos ya la cubriste, lo tuyo ya está. La pregunta no es “¿cómo me satisfago yo más?”, sino cómo cumplo más mi función, mi misión, ese compromiso que he tomado. Tus decisiones cuando estás en un lugar público impactan a miles, decenas de miles o millones de personas. Es algo que no tenés que olvidarte. En principio, no tenés que darte gustos personales. Obviamente, siempre llevar tu impronta en el área que fuere, ya seas Ministro de Salud, de Cultura o en el área de la actividad teatral, pero siempre la pregunta que debe regirte, me parece, en cada una de esas decisiones es “¿lo que yo hago, sirve para formar mejor comunidad?”. Entonces, sea el lugar en el que estoy, trato de guiarme por esa pregunta e ir pasando, que también te ayuda a no caer nunca en la lamentable tentación o pecado que a veces ocurre, que es creer que ese lugar que ocupas es tuyo. Si pasás por distintos lugares, ya no tenés ese riesgo de creer que ese lugar te pertenece, sino que vos estás transitoriamente estás ocupando un lugar que le pertenece a la comunidad y vos tenés que honrarlo.


MS: Este lugar que ocupas hoy, no sólo da un servicio cultural a la comunidad que es muy valioso, que quizás en pandemia hemos destacado más el servicio que ofrece la cultura, sino también un servicio sanitario ya que, hace una semana o 10 días, han montado un vacunatorio allí en el San Martín.


JT: Creo que el vacunatorio es darle a una institución tan importante como el San Martín, la posibilidad de reafirmar su vínculo con la comunidad. Pero también tengo que decirlo, porque es algo que no se conoce y a mí me llenó de emoción y orgullo, y es que la inmensa mayoría de trabajadoras y trabajadores del complejo teatral, novescientos y pico en total, porque hay que recordar que el Complejo Teatral es una fábrica de arte donde todo lo que se dá en el escenario se hace allí: vestuario, peinados, zapatos, todo, son familias de trabajadores, de orfebres, de administrativos, de técnicos. Entonces, cuando empezó la pandemia y la Ciudad de Buenos Aires, como los estados en general, se volcó como tarea casi excluyente y central a la lucha contra el covid, se abrieron los registros de voluntariado para que trabajadores y trabajadoras, fuera de lo que hacen diariamente desde el estado, realizaran tareas de voluntariado. La inmensa mayoría del Complejo Teatral se inscribió como voluntarios, trabajando al comienzo de la pandemia en los hoteles cuando venían argentinos al país del exterior; u ordenando la actividad en las plazas, etcétera. Vimos muchísima más gente inscripta como voluntarios que la que podíamos controlar. Ahí es cuando ves esa vocación de servir, porque ellos están acostumbrados a hacer una tarea que, en el caso del Teatro, es para que la gente disfrute y lo otro es algo muy importante en términos de solidaridad, pero también lo es en algo que quien tuvo la experiencia de haberse vacunado, seguramente recordará: ir a darse la vacuna, en algún punto y ojalá sea así, te da la sensación de que estamos ganando esta terrible y siniestra batalla.



MS: Ha sido una imagen repetida esta en el mundo, la de vacunatorios montados en lugares como teatros. ¿Es otra la experiencia de vacunarse en el Colón o en el San Martín?.


JT: Sí, y además, tuve la oportunidad de mantener reuniones en el piso 8 del San Martín, con Directores y demás, y se quedan impactados porque, cuando entrás al hall Alfredo Alcón, majestuoso, donde escuchas todavía esas voces y esos ecos de sesenta años de grandes artistas que pasaron por allí, y ven montadas las postas de vacunación, que están hechas por nuestros equipos técnicos, por lo que tienen un criterio estético que vale la pena. La gente va a vacunarse y la pasa bien, porque ve contenidos en los televisores o se acerca a una pequeña escenografía que tenemos montada con fotos del teatro. Esas mismas postas de vacunación y el movimiento de vacunadores y vacunadoras que están con sus trajes descartables, al salir y entrar, dan un movimiento coreográfico muy interesante. Entonces, cuando tenía reuniones de trabajo, la gente llegaba y se quedaba impactada. Ya se nos ocurrió diseñar una gran performance para hacer en el hall, con esos movimienteos que nos vinculan al mundo de la salud, pero que también cuentan una historia que, sin dudas, a todos nos atravesó de alguna manera, con dolor y preocupación durante todo este año, seguramente. Así que, hacerlo en esos lugares que generalmente producen arte, de alguna manera serán trabajados con un criterio artístico para, no volver a contar la historia porque con que haya pasado ya es suficiente, sino para poder transformar esa preocupación y ese dolor en obra de arte.


MS: ¿Por qué brindás cuando brindas? ¿Es un deseo, por ejemplo esto de que se pueda seguir sosteniendo la presencialidad, que la vuelta sea la definitiva?.


JT: Yo brindo para que se siga produciendo vida y felicidad y hay brindis de amor, brindis de encuentro, pero creo que el que hoy más nos vincula a todos es ese, un brindis más de esperar que todo esto pase y, no que nos haga mejores, esa fantasía que teníamos al principio, porque nunca las cosas malas te hacen mejor. Las cosas malas, en el mejor de los casos, te dejan dolorido y te ayudan a entender que también es parte de la vida. Sin esa esperanza que vamos a salir mejores de la pandemia, sí creo que uno, en el momento de brindar, lo hace para que vuelva lo vital y la vida a ocupar el lugar central que hoy lamentablemente ocupa la idea y el temor de la enfermedad y la muerte.


MS: Brindemos por eso, ¿te parece?.


JT: Brindemos por la vida y porque todo esto pase rápido.


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