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Arte y diseño bajo la mirada de Santiago Arce

Actualizado: 9 feb

Conversamos con Santiago Arce, diseñador gráfico que lleva a cabo su proyecto artístico junto a Ileana Hochmann, en la Casa Verde de la calle Finochietto en el barrio de San Telmo.


Gentileza: Eugenia Baró.


“El diseño gráfico es una disciplina, una profesión y un oficio. En mi caso, mi vocación por el diseño gráfico me acompañó siempre. Mi madre me contaba que cuando tenía tres o cuatro años, ya proclamaba que de grande quería ser como `Toscano´, un vecino letrista de Bragado que hacía unos carteles y fileteados espectaculares. Años más tarde surgía en la FADU una carrera que me permitiría desarrollar mi vocación”, comienza Santiago Arce, diseñador gráfico que dirige el estudio que lleva su nombre.


Gentileza: Eugenia Baró.


Consultado sobre qué es el arte para él y qué tienen en común y qué no con el diseño, Santiago se ataja antes de lanzar definiciones. “No sé si me atrevo a definir al “arte”. De alguna manera, definir algo es ponerle límites y me dolería limitar al arte. Creo que mejor dejo que se defina solo… y de paso me ahorro el papelón”, suelta entre risas. “Con respecto al diseño gráfico, creo que tienen casi todo en común, pero lo que los diferencia es que un artista expresa a través de una obra, mientras que un diseñador gráfico tiene que comunicar. El mensaje tiene que ser claro, y en lo posible, único. De todos modos, es interesante jugar con los límites”, agrega.


Ileana y Santiago.


Actualmente Santiago reparte su tiempo entre su actividad como diseñador desde su estudio (https://www.santiagoarce.com/) y el proyecto artístico que desarrolla en conjunto con la artista Ileana Hochmann (http://www.ileanahochmann.com.ar/), en “Fino 630, la Casa Verde”, un caserón de 1899 en San Telmo que conserva su arquitectura histórica, su fachada y sus vitrales, donde funcionan talleres de artistas y se llevan a cabo eventos culturales de pequeño formato. “Conocí el lugar por medio de Ileana, amiga y una increíble artista plástica, que tiene su atelier allí, junto a sus también increíbles colegas, Patrick Gläscher y Basilia Pérez Obregón”, comenta Santiago. “Desarrollamos el proyecto junto a Ileana, en el que generamos encuentros íntimos y espontáneos en los que muchas veces los invitados también aportan lo suyo, alguna vez cantando a capela, haciendo un monólogo o hasta llevando a cabo una performance.


Gentileza: Eugenia Baró.


El proyecto forma parte de la iniciativa Landmann 31, que une Buenos Aires con Colonia, Alemania y que tiene como misión fomentar la diversidad cultural y la comprensión contemporánea en las audiencias públicas promoviendo, con la eficiencia de las artes en su corazón, la participación artística y la visibilidad internacional de sus artistas, generando experimentación creativa, investigación e innovación a través de asociaciones e intercambios dentro de una cultura global que cambia y se expande constante y rápidamente.

Gentileza: Fino 630, La Casa Verde.


Justamente, en un momento del mundo en donde todo pareciera moverse a gran velocidad, especialmente en cuanto a lo tecnológico, le preguntamos a Santiago hacia dónde se dirige el diseño y cuáles son sus principales desafíos. “Aunque parezca un juego de palabras remanido, los cambios son constantes. Siempre fue así y eso es bueno. Es cierto que la tecnología parece empujar esta transformación, pero yo sospecho que el motor, en el fondo, es la comunicación y el lenguaje. Veo la evolución del diseño casi como un capítulo de Black Mirror (la serie distópica de Netflix). Me imagino un futuro bastante cercano en el que, urgidos por ser protagonistas, cada uno de nosotros sea su propia marca”, destaca, al tiempo que agrega entre risas que “tal vez sería bueno, en ese futuro, contar con el diseño gráfico como materia en la secundaria, para evitar tipografías estiradas y otras monstruosidades”. Finalmente, con respecto a los desafíos de su profesión, Santiago nos cuenta que no puede pensar en desafíos para el diseño “ya que el diseño es, finalmente, el proceso que usamos para superar los desafíos. Pero sí me quedo como tarea para el hogar, con el reto que implica concientizar sobre la importancia de la profesión y cómo lograr un mayor acercamiento entre los diseños gráfico, industrial y textil”.


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