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Julio Oropel y José Luis Otiñano, dos mentes increíbles al servicio del diseño de hogares y oficinas


José y Julio - Cortesía Julio Oropel y José Luis Otiñano.


Con una vuelta a las oficinas que se pospone hasta nuevo aviso, la transformación que han sufrido los hogares, que en un principio pareció momentánea, llegó para quedarse. En ese contexto, lograr amalgamar las necesidades que impone el homeoffice con el deseo de mantener la identidad de los hogares, la visión Arquitectos e Interioristas se vuelve fundamental.


Por eso, desde VERBO nos acercamos a dos referentes indiscutidos de estas disciplinas: el Arq. Julio Oropel, ex Presidente de DArA y profesor del Posgrado en Diseño del Espacio Interior en la FADU (Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, UBA), y José Luis Zacarias Otiñano, Director de Arte e Interiorista.


A continuación, les transmitimos todo lo que dejó la entrevista.

Casa Oropel - Otiñano - Cortesía Julio Oropel y José Luis Otiñano.


VERBO: ¿Cuáles son las transformaciones más importantes que impuso la pandemia y la cuarentena a la hora de concebir el diseño para una casa o para una oficina, qué materiales se imponen ante este nuevo paradigma post pandemia?.


Julio Oropel: Hay una gran alteración de los hábitats. En cuanto a la casa hay cambios que han traído la pandemia y la cuarentena, el hecho de estar encerrados y los hábitos del trabajo que ya conocemos. Hay ambientes de la casa que se han revalorizado y podemos decir que lo más novedoso es la situación de generar ambientes o “suites juniors”, como podríamos llamarlos, que contienen todo lo necesario para estar encerrados en un ambiente: un baño con ducha integrada, vestidor, muebles pequeños, un pequeño escritorio, etc. También observamos, la revalorización de la cocina como un elemento donde integramos un montón de situaciones, además de preparar los alimentos. En viviendas de superficies más grandes, se han desarrollado lo que llamamos “shelters”, que son pequeños lugares que se arman en el fondo de una casa o en algún rincón, para recrear un ámbito más pequeño y exclusivo.


Pero lo más importante es la búsqueda de nuevos caminos, la resiliencia, una anhelada alegría que dará forma a todo lo relacionado a la estética, la sostenibilidad, la experimentación, la inclusión, la exuberancia. Estos son algunos de los conceptos que van a definir lo relacionado con la estética de los próximos meses. Hay como una vuelta a la alegría dentro del espacio: el uso de las plantas, que ahora invaden los interiores y exteriores; las ventanas que permiten aislarse, pero a su vez con grandes áreas vidriadas para poder ver al exterior; poder relajarse dentro de la vivienda, usar diferentes texturas más marcadas. Todo esto que tiene que ver cada vez más con las emociones, con poder emocionarse con objetos que uno quiere, que te acompañan. Todo esto es producto de la pandemia, del aislamiento y la sostenibilidad que siempre está presente. El hecho de que usemos materiales cada vez más aislantes, por ejemplo. Todo esto tiene que ver con lo que pasa en los ambientes a una escala doméstica.


En el caso de las oficinas, es un concepto que veremos qué pasa más adelante, pero están quedando en franco desuso, tomando en cuenta que los hogares hacen su parte en este momento y se van adaptando como pequeños lugares de trabajo en las mismas viviendas.


En cuanto a los materiales, hay muchos. Por empezar, la presencia del verde es fundamental. Todo el mundo trató de adaptar y hacer sus viviendas más confortables, más cómodas. La sostenibilidad es algo que siempre está y seguirá estando, por lo tanto estas transformaciones son un poco las que van a regir el futuro de los espacios.


José Luis Otiñano: La pandemia coincide con un cambio que se estaba gestando en la sociedad y lo que hizo esta fue acelerarlo. El hábitat como elemento aglutinante toma protagonismo en el rol de las relaciones familiares y laborales.


En este periodo de avances vertiginosos de la tecnología, se pone en auge y se manifiesta con un crecimiento ascendente de los oficios como contrapunto a la modernidad. La casa pasa de ser un espacio netamente familiar, a convertirse en el espacio del trabajo remoto. Los pequeños emprendedores también lo toman como sus espacios creativos y desarrollos de su producción.


Algunos cambios que se dan son que el consumidor quiere saber más de quién es el que hizo el objeto que tiene en su casa, su lugar de procedencia, sus historias. La casa pasa a ser una célula donde están presentes los cambios que se están gestando en una comunidad. La casa refleja la personalidad, la idiosincrasia de quien la habita. La inclusión, los temas de género están presentes en estos cambios de la funcionalidad y estética de un hogar. El estar más tiempo en casa lleva a priorizar la experiencia estética y funcional de la misma. El valor del espacio y los objetos que nos representan por su historia, toman otra significación y dimensión, más relacionados con el afecto. Este es un tema central a tener en cuenta al momento de plantear un cambio y adaptación del espacio a estos nuevos tiempos. Hacer convivir los nuevos objetos y muebles de manera coherente y con una línea conceptual rectora con los elementos que acarreamos con nuestra historia.


En estos tiempos los cambios que se han podido realizar no tienen que ver con cambios profundos de estructura de las casas o departamentos por las limitaciones de los edificios para realizar obras.


Los textiles nos rodean en todo lo que hacemos y esto ha sido uno de los primeros temas a renovar. Con cambios en texturas, colores y la incorporación de alta tecnología en los mismos, hace que estos se conviertan en protagonistas absoluto de un ambiente. Los linos, panas, microcanvas hasta el denim para los espacios más informales le dan carácter a un espacio. Las alfombras han tomado una importancia relevante desde que se popularizó dejar los zapatos a la entrada de la casa, sentir la sensación de relax, suavidad y confort al caminar sobre ellas las llevaron a ser uno de los objetos más requeridos en la pandemia. La luminaria y su colocación estratégica para generar un clima cálido y acogedor es otro tema importante.


En resumen la revalorización de nuestras casas ha generado este estado de confinamiento.


Cortesía Julio Oropel y José Luis Otiñano.


V: ¿Qué cambios de paradigmas observan entre los colegas y en cuanto a lo que piden los clientes?.


JO: En cuanto a los colegas, todos nos adaptamos. A los clientes, a las nuevas exigencias y a las nuevas situaciones. Lo que piden los clientes tienen más que ver con elementos cálidos, con texturas, el uso de textiles, ambientes más personalizados, donde podamos disfrutar más del exterior. Si tenés un balcón, el verde en el balcón y en el interior de la vivienda también. Obviamente se le suman los elementos de bajo consumo, lo que tiene que ver con la comodidad y con rodearse con objetos queridos. Tal vez hay una tendencia a tener menos objetos en cantidad, pero más en calidad. Objetos que queremos, que no son cómodos, pero que sí nos son funcionales. Con esto de trabajar en casa, las sillas también adquieren más relevancia y se busca que sean cómodas, al igual que los escritorios.


JLO: La cocina, los objetos y utensilios tomaron una importancia que no tenían hasta este momento: es el punto de reunión y de experimentación. El concepto “slow”, de tomarse sus tiempos y de revalorizar el momento presente hace que este espacio sea al que más atención demande, ya que cumple múltiples funciones: cocinar, home office, relax y meeting point de la familia.


Otros protagonistas son los balcones, patios o el exterior traído al interior para disfrutar del verde, donde la alta tecnología para el cultivo y mantenimientos de plantas esta es su máximo desarrollo.


Cortesía Julio Oropel y José Luis Otiñano.


V: ¿Qué impacto tiene en esto la tecnología, cómo se aplica en los diseños de los espacios que habitamos los humanos y las nuevas necesidades que fueron surgiendo? ¿Cuáles son las principales innovaciones en este aspecto?.


JO: La tecnología es y seguirá siendo importante. Hay grandes empresas, como Google por ejemplo, que tienen sus laboratorios especiales en investigación en diseño y se dedican a ver cómo los objetos estarán cada vez más presentes en los hogares, pero pasarán cada vez más desapercibidos. Ese es el objetivo principal de la tecnología, que ya se venía dando, pero con toda esta situación aceleró sus procesos. Buscan ver cómo hacer que los objetos tecnológicos en las casas sean cada vez más disimulados, que estén camuflados con formas, texturas, textiles, que sean cálidos, que se asemejen a formas de la naturaleza. Ese es el futuro de estas tecnologías: perfectas, abundantes pero menos visibles.


Lo mismo pasa con la iluminación. Permanecemos más en las viviendas y buscamos iluminación que nos relaje más la vista, que den una buena luz, como las nuevas lámparas led, que sirvan para mantener nuestras plantas interiores o para las huertas cuando se tienen la posibilidad de tener vegetales frescos, algo que también es una gran tendencia.


También los géneros tienen su parte. Las empresas están desarrollando textiles que son capaces de captar el aire que ingresa con polución y retener en células el aire contaminado.


JLO: La tecnología está en todo, en los textiles, en las luminarias, en la fabricación de los muebles, en los sistemas interconectados de los circuitos de funcionamiento y seguridad de una casa, en los sistemas de riego y mantenimiento de jardines. El tema es que cada vez están más concentrados y que se pueden comandar desde los nuevos teléfonos inteligentes. Cada vez los aparatos están más concentrados y se trata de que pasen desapercibidos en el ambiente. La vedette es el celular que concentra todos los comandos de la casa.


Cortesía Julio Oropel y José Luis Otiñano.


V: ¿Cuáles son las principales tendencias que observan a futuro? ¿Cómo serán los hogares de la próxima década?.


JO: Los hogares tienden a ser más pequeños, pero más confortables y pensando en que las funciones que los habitantes van a cumplir dentro de esas superficies son desde cocinar y comer, hasta trabajar y demás. Tienen que involucrar todo.


También hay un marcado éxodo de las ciudades. Se ve mucho en Europa y comienza a verse aquí también. Los jóvenes están huyendo de las ciudades, comprando terrenos alejados, muy en las afueras, por muy poco dinero. Construyen en lugares muy elementales pero alejados de la ciudad. Algunos usan casillas aisladas y se mezclan en la naturaleza y buscan paisajes desbordantes y esto también es una gran tendencia al nomadismo, dadas las posibilidades de realizar hoy trabajo remoto. Todo esto también tiene que ver con hacer las ciudades más verdes.


JLO: Cada vez vamos a concentrar más funciones en un mismo objeto. Convivirán muebles y objetos de alta tecnología, con objetos que la gente aprecie realizados por el oficio y sensibilidad de los maestros artesanos, donde se revalorizará el saber hacer será y se recuperarán las técnicas antiguas de hacer cosas a escalas chicas de producción y de alta calidad. Menos cosas y más cálidas que duren. La era del Hot Fashion creo que decrecerá.


La ciudad debe recuperar espacios que están abandonados en su interior en lugar de expandirse, volviendo a respetar áreas de valor histórico patrimonial.


Cortesía Julio Oropel y José Luis Otiñano.


V: ¿Qué impacto tendrán estas transformaciones en las formas de vida en las metrópolis y en las ciudades o pueblos del interior? En ese contexto, ¿cuál sería un buen consejo para los policy makers del futuro o el presente en este aspecto?


JO: Esto tiene que ver con lo que veníamos hablando de la gente huyendo de las ciudades, pero también hay una gran tendencia a que las ciudades se vean transformadas con mucho más verde que lo que hoy vemos. Deben rellenarse los bolsones en las ciudades, no que crezcan indiscriminadamente como pasa hasta ahora, sino volver un poco a las utopías urbanísticas del siglo pasado con bolsones verdes, con mucho más césped, con muchos más árboles, con una ciudad donde el uso del auto sea reducido, donde haya una vida diferente en las calles. La cuestión social debe apropiarse más de la calle. Todo eso que tiene que ver son la sustentabilidad, con cómo pensar las ciudades a futuro y los urbanistas también están pensando en esto. Debe volverse a esto de la ciudad jardín.


En cuanto a los pueblos del interior se vieron favorecidos con esta situación, ya que más gente está queriendo vivir en esas zonas, tener sus espacios verdes, sus chacras, cultivar sus propias huertas, cosechar sus vegetales. Es una tendencia muy marcada que se aceleró por la pandemia.


Los políticos en general tienen que prever al cambio climático como la próxima gran pandemia. Deben pensar en ahorrar energía, adaptar nuevos materiales, dar más valor a los edificios patrimoniales, no permitir un crecimiento indiscriminado de las ciudades. Incluso en la construcción hay cambios impresionantes con el uso de tecnologías que utilizan el hormigón reciclado, por ejemplo.


JLO: La identidad es un tema fundamental al momento de planificar y tomar decisiones para el desenvolvimiento y funcionamiento de las grandes urbes como de las ciudades del interior. El uso de los recursos locales más la creatividad y la tecnología son un mix fundamental para el desarrollo de áreas que tengan propuestas y estéticas atractivas, que plantean polos novedosos de atracción y que generen ámbitos de negocios. De la integración de las habilidades y recursos locales con los de otros orígenes, le dan el carácter personal a las ciudades o regiones.











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