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Que 20 años de Ramírez no son nada

Conversamos con Pablo Ramírez, uno de los diseñadores más influyentes de la escena local, latinoamericana y mundial, en un repaso de los primeros 20 años de su etiqueta.


“El mayor aprendizaje ha sido no creer en fórmulas ni formatos rígidos, si no estar todo el tiempo preparado para cambiar, adaptarse a las crisis, los desafíos y siempre creer en mi instinto” resalta sobre su trayectoria Pablo Ramírez, uno de los más altos exponentes de la alta costura de la Argentina.


Este año se cumplen 20 años de la etiqueta Ramírez, que desde el año 2.000 ha sido protagonista en desfiles de nuestro país, Chile, Paraguay, Colombia, México, Estados Unidos, Alemania, España, y Suecia; además de que sus vestuarios para óperas, obras de teatro, y hasta shows de Fito Páez y Gustavo Cerati, también recorrieran la escena internacional con presentaciones en Uruguay, España y Francia.


“¡No puedo creer como pasa el tiempo!. Me siento muy feliz por el camino recorrido y tengo la sensación de que falta mucho todavía por recorrer. Es como si ésto recién empezara”, cuenta emocionado, y ante la pregunta de cuál es su obra favorita, responde con la misma duda que un padre al que le preguntan a qué hijo quiere más: “Es imposible elegir una”. ““Casta”, que fue mi debut; “Tango” que tuvo una gran repercusión internacional; “Patria”, inspirada en la crisis de 2001; “Pueblo” en el antiguo Hotel de los Inmigrantes; la colección “Carmen” que presentamos en el Teatro Colón, con una campaña que fue una superproducción fotografiada por Luciana Val y Franco Musso. Como te digo, es imposible quedarme sólo con una” resalta, mientras recuerda y sonríe orgulloso.


Al igual que sobre su obra favorita, también le cuesta elegir el momento más feliz de su carrera: son muchos. “El primero que se me viene a la cabeza es haber ganado la primera mención en el Concurso Alpargatas y el contrato para trabajar en París, y el más reciente fue cuando recibí el Martín Fierro al Mejor Diseñador”, destaca. Mientras empiezan a aparecer algunas risas, cuenta que “recuerdos difíciles también tengo un montón, por eso me cuesta creer que haya podido llegar a cumplir 20 años mi etiqueta”. A esta altura, las risas le complican el habla.


Aunque su humildad intenten cubrirlo, su palmarés es tan extenso que habla por sí sólo: un premio por año desde que lanzó su etiqueta. Entre ellos se cuentan el Martín Fierro al Mejor Diseñador y el Concurso Alpargatas de 1994, que comentaba anteriormente; siete Tijeras de Plata y una Tijera de Oro, que entrega la Cámara Argentina de la Moda; Mejor Diseñador de Alta Costura (Pret-a-Couture); Premio Fashion Edition Mejor Colección, en 2008 y 2010; elegido como uno de los 100 diseñadores más influyentes de la escena internacional, junto a Nicolás Ghesquiere, Olivier Theyskens, Alber Elbaz, Hedi Slimane y Viktor & Rolf; un Premio Konex, un Premio Florencio Sánchez al Mejor Vestuario Teatral, un Premio Trinidad Guevara a la Creatividad en Diseño de Vestuario Teatral y hasta el Proyecto Ganador para diseñar los uniformes de Aerolíneas Argentinas en 2010. “Estar en este lugar, luego de 20 años, es un ejercicio que requiere tener muy en claro quién es uno, lo que quiere y a dónde quiere dirigirse; ser muy firme con esa determinación, pero a la vez estar preparado para surfear todo lo que venga”, reflexiona sobre los ingredientes necesarios para estas primeras dos décadas.


Como todas las industrias y personas del mundo, Ramírez también hizo acuse de recibo de la pandemia, pero en su caso, rescata la experiencia como positiva. “Veníamos trabajando con la tienda online desde hace cuatro años, en una escala menor en proporción a la tienda física. Justamente, el plan para este año era desarrollar mucho más la venta online, así que cuando todo empezó, justo estábamos a pleno con todo ésto. Desde ese lugar, fue muy positivo, porque ya estábamos preparados y este tiempo nos sirvió para concentrarnos en ese canal”, cuenta.


Y como cada vez es más claro, en prácticamente todas las industrias, la comunicación juega un rol fundamental en todo ésto. “La moda es comunicación. A través de la moda contamos historias. Por eso comunicamos todo el tiempo y en todas partes: desde nuestras redes sociales, la vidriera de la tienda, en las campañas fotográficas y en los desfiles”.


Sobre el futuro de la industria vaticina que habrá un proceso de recalcular el nuevo destino y descifrar cómo será el consumo y quiénes serán los nuevos consumidores. “El mundo entero está rearmando paradigmas”, reflexiona.


Finalmente, sobre los próximos 20 años de Ramírez resalta: “Si hace 20 años me preguntaban dónde imaginaba que iba a estar, era difícil responder que donde estoy ahora, y la verdad no me gusta predecir el futuro. Creo en el trabajo diario y no proyecto mucho más lejos, porque como fui aprendiendo todo este tiempo, no sabemos lo que nos depara el mañana”.


Creado © 2019 por López Producciones ®

 

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